Este episodio de la historia lo
protagoniza Cristóbal Colón, un navegante y descubridor nacido en
Génova, Italia; y que estuvo al servicio de España.
Todo comienza cuando a Colón se le ocurre, que se podía llegar a la
India navegando hacia el oeste de España, es decir, a través del
Océano Atlántico. Colón basaba sus cálculos en una curiosa mezcla de
datos emanados de obras tales como el Imago Mundi, del Cardenal
Pierre D’Ailly; la Historia Rerum Ubique Gestarum, de Eneas Silvio
Piccolomini (Papa Pío II); y en los datos que sobre la extensión del
Atlántico había hecho el geógrafo Paolo Toscanelli.
Su esperanza era llegar a las islas
de Cipango (Japón) y Catay (China), territorios que tiempo atrás
habían sido visitados mediante otra ruta por el viajero Marco Polo.
Pero Colón para asegurar sus afirmaciones tenía que probarlo
realizando el viaje personalmente, lo que requería mucho dinero, así
que comenzó a buscar algún patrocinador.
Colón presentó su proyecto en
Portugal, pero fue rechazado, y como su hermano Bartolomé corrió
igual suerte en Inglaterra, decidió ir a España y el 20 de enero de
1486 se entrevistó con los Reyes Católicos en Alcalá de Henares. Los
monarcas se interesaron por la idea, pero una junta de sabios,
encabezada por Fray Hernando de Talavera no aprobó el proyecto.
Como los Reyes no cerraron la puerta
a futuros acuerdos. Colón continuó perfeccionando su proyecto con la
ayuda de Fray Antonio de Marchena, Fray Diego de Deza y, sobre todo,
Fray Juan Pérez, quien lo retuvo en el monasterio de La Rábida, en
el puerto de Palos en 1492, y quien le consiguió otra entrevista con
Isabel la Católica.
A inicios de 1492, Colón volvió a
entrevistarse con Isabel la Católica y otra vez el proyecto se mandó
a ser aprobado por una junta de sabios que, por segunda vez, rechazó
el proyecto. Así, los Reyes despidieron al navegante. Colón decidió
ir a Granada, pero antes de partir fue detenido por un alguacil de
la Corte, que tenía órdenes de llevarlo ante los Reyes.
Los historiadores narran que el
cambio de planes de los Reyes fue gracias a Luis de Santángel, amigo
Colón, Santángel argumentó que el costo del proyecto no era tan
elevado y que si resultaba positivo el proyecto de Colón se daría un
servicio a la Iglesia llevando la palabra de Dios a tierras
desconocidas; además que se extendería el poder de los reinos de
España. Santángel ofreció facilitar el dinero que se requería para
organizar la expedición, lo que hizo que la Reyna Isabel aceptara.
Lo que seguía en la organización del
viaje era fijar las condiciones económicas en que se emprendería, 17
de abril de 1492 se firmaron estos acuerdos llamados Capitulaciones
de Santa Fe. En estos documentos, se le concedió a Colón el oficio
de Almirante de la Mar Océana en forma vitalicia y hereditaria, y se
le nombró Virrey y Gobernador de las tierras que pudiese descubrir.
También, se acordó entregarle la décima parte de todas las ganancias
que se obtuvieran y el derecho de contribuir con la octava parte de
los gastos, recibiendo igual proporción de las ganancias.
Se pusieron a disposición de Colón
dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María; se
reclutó a los tripulantes, también se les perdonó del cobro de
derechos de aduana al cargamento que llevaban las naves; y se le dio
a Colón el nombramiento de capitán mayor de la armada y una carta de
presentación al Gran Khan, el gobernante de China, o a cualquier
otro príncipe de la India (que eran los lugares a donde se pretendía
llegar).
El 3 de agosto de 1492 zarparon del puerto de Palos para dirigirse a
las Islas Canarias, donde se abastecerían de agua y víveres, y el 6
de septiembre partieron rumbo al oeste. La Santa María fue
capitaneada por el mismo Colón; la Pinta quedó a las órdenes de
Martín Alonso Pinzón, y la Niña la capitaneó Vicente Yáñez Pinzón.
Durante el viaje el tiempo comenzó a
transcurrir y aún no se llegaba a la tierra esperada, y los
tripulantes de las carabelas comenzaron a desesperarse y amotinarse,
luego de estar de acuerdo todos dieron a Colón solo tres días más
para arribar algún lugar, de lo contrario, deberían regresar. Para
suerte de Colón, en esos primeros días de octubre empezaron a
aparecer algunos indicios de que estaban cerca de llegar, entre esto
estaban caña y un palo, y tomaron otro palillo, y un pedazo de caña
y otra hierba que nace en tierra, y una tablilla, todo esto lo
escribió Colón en su diario de viaje.
Hasta que el 12 de Octubre Rodrigo de
Triana logró ver tierra, a bordo de la Pinta, que era la carabela
más velera y por consecuencia iba adelante, e inmediatamente
comunicó la noticia a todos.
Ese día llegaron a la isla de
Guanahani, y le pusieron un nuevo nombre llamándola San Salvador,
los indígenas los recibieron muy bien, muchos historiadores cuentan
que fue porque creyeron que eran sus Dioses, y comenzaron a
intercambiar objetos; los españoles les regalaban a los indígenas
cosas generalmente sin valor que no conocían, mientras que los
indígenas les regalaban papagayos, algodón entre otras cosas.
A los dos días por órdenes de Colón
se zarpó a fines de seguir explorando nuevas tierras, así el 24 de
octubre llegaron a Cuba, a la que llamaron Juana; el 12 de noviembre
llegaron a otra isla que llamaron Española (hoy Santo Domingo);
lugar donde encalló la Santa María, por lo que el 16 de enero de
1943 regresaron a España. Cuando llegaron a España y contaron todo
lo que habían visto, los Reyes Católicos le encargaron a Colón
realizar un nuevo viaje, ahora con más personas y más naves.
Después de ahí continuaron haciendo
viajes hacia las nuevas tierras, pero sin duda el 12 de Octubre es
consideraron el día en que los españoles descubrieron el nuevo
continente, América.
La llegada de los europeos a América
significó el intercambio entre ambos continentes de muchos alimentos
y nuevas riquezas. Gracias a la incorporación de productos
originales de América, como la papa, el tomate, el maíz, el cacao,
la alimentación de los europeos se hizo más variada. América tenía
excelentes tierras para cultivar productos que en Europa no se daban
tales como el azúcar, el tabaco y el café. Por otra parte, los
europeos se beneficiaron con las riquezas de este nuevo territorio;
pero esto no benefició del todo a las poblaciones indígenas ya que
fueron despojadas de sus riquezas y sus creencias.
El Día de la Raza fue instituido para
unir aquellos pueblos o países que tienen en común la lengua, el
origen o la religión. En México, en muchos sitios éste día se
celebra la unión de las razas, las personas de diferente
nacionalidad se juntan y organizan una reunión, donde comparten
costumbres y comida típica de las diferentes naciones